Equinoccios y Solsticios

Se va un solsticio (de invierno) y llega un equinoccio (de primavera) y decido ponerme un poco interesante y dedicar esta entrada precisamente a ellos.
¿Cuantos solsticios y equinoccios hay?, ¿Cual es la diferencia entre un solsticio y un equinoccio?
Hay dos solsticios (invierno y verano) y dos equinoccios (otoño y primavera).
Todo está relacionado con el sol y la luz. En los solsticios hay una descompensación de luz, en invierno por defecto, las noches son más largas, y en verano por exceso, los días son más largos, luego llegan los equinoccios y las horas de luz y oscuridad se igualan, equilibrando ambas cosas.
Entramos en un momento donde la oscuridad se aproxima más a la luz, como la semilla empieza a asomar a través de la tierra y pide empezar a crecer.
En el fondo sentimos que la energía cambia no solo alrededor, también en nosotros. Hay momentos donde la oscuridad reclama nuestra atención, otros donde lo hace la luz y contamos con dos momentos neutrales dentro de esos ciclos para equilibrar ambas.
La naturaleza es sabia, aprendamos de su sabiduría.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

Otra estación

Me vais a perdonar pero todo este tiempo he considerado que tocaba fluir con esta energía y la estación que me pedía entender y asumir la oscuridad y el frió que habita en todos y como ocurre con el estiércol, algo que consideramos un desecho, utilizarlo para la fértil, colorida y luminosa primavera que ya está llamando a la puerta. Porque además la luz no se entiende sin esa oscuridad. Hasta ahora nuestra temible sombra, el hombre del saco que llevamos permanentemente a cuestas va perdiendo fuerza una vez que se va transformando en la tierra, el huevo o útero de serenidad y silencio que hace falta para gestarse, también tiene mucho que ver con el invierno y la hibernación, valga la redundancia. Continuaremos poniendo luz en la sombra y sombra en la luz. . . sin miedo o a pesar de él.
Consideremos que esta vez, en este ciclo no se ha podido sanar todo y poner el foco a todas las sombras que llevamos a cuestas, no importa, lo que realmente importa es seguir contando con los otoños e inviernos, necesarios para curar y dejar ir.
¿Que has sanado y has dejado ir en este ciclo?, no me lo digas, hazte esa pregunta a ti mismo.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"Cada uno es libre de vivir o ir muriendo como desee, pero hasta las cosas que mueren pueden ser abono para las que nacen"


Poniendo luz en las sombras

Consideremos que esto es como una de esas reuniones donde se hace terapia de grupo, te levantas y honestamente admites todo aquello que ha sido un obstáculo en tu vida para llegar a ti y ser quien realmente eres. Empieza este aprendiz de humano y proyecto de ángel que soy yo misma, luego quien lo desee que haga sus listas, con honestidad y sinceridad hacia si mismo. ¿Que has creído ser todo este tiempo? y luego, como hacemos con los sinónimos buscamos lo que hay tras esos velos que nos ocultan, pues como puse en otra entrada más abajo, tras cada uno de nuestros miedos y obstáculos están escondidos nuestros mayores dones y talentos.



¿Significa esto que me he rendido? No, simplemente he aceptado estos posos dejados por algunos inviernos, he entendido que en mi camino hay algunas umbrías y que entre las cenizas y en el silencio de la oscuridad se puede hacer dos cosas o morir, o crecer con la primavera que viene.

¿Soy cobarde? En absoluto, ser honesto con uno mismo es el primer acto de valentía, el segundo es serlo también con los demás.

¿Quienes son los culpables? Nadie. Estos son lugares por los cuales simplemente paso o he pasado mientras estoy aquí.

Todo paso, todo por lo que se pasa, es por alguna razón. Observo sin culpa, sin resentimiento cada una de esa huellas en el camino.

Equilibremos, plantemos, sembremos y crezcamos. La niña y el ángel que hay en mi lo saben.

La verdad, ese ser extraño, a veces



Imagen creada por Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"A algunos la verdad los libera, para otros es la excusa para atacar y justificarse desde sus cadenas."

Vivir en un baile de máscaras

No hace mucho tuve la oportunidad de compartir verdades personales con alguien, de liberar ciertas cargas, de realizar un ejercicio de honestidad y proporcionarnos una paz, compresión y claridad mutua necesaria en ese momento. Eso me ha hecho recordar de nuevo a nuestras amigas las máscaras, y aunque ya las he nombrado en otras entradas, tienen tantos matices, son tan bonitas algunas, tienen tantos colores y adornos, nos ayudan tanto a escondernos, a fingir que todo está bien y perfecto, y cuando nos la ponemos ya estamos invitados al baile y somos aceptados en el grupo, la manada, que a su vez llevan sus máscaras y en consecuencia al final no se sabe quienes somos los unos y los otros. Pero da igual por que nos aceptan y nos quieren, ¿seguro?
No hay mayor ciego que quien no quiere ver o verse.
La verdad os hará libres dijo un maestro una vez y otros dirán si, pero duele y puedes perder, bueno, por un lado depende de como se diga, con serenidad, respeto y asertividad, o con culpa, rencor y poco o ningún respeto, en esta última instancia la verdad se convierte en ataque y defensa y pierde una gran parte de ser realmente verdad.
En cualquier caso lo que se ha de perder se pierde y a veces es lo mejor que nos puede pasar, esconder o esconderse pensando que se puede evitar un mal mayor, o que podemos conservar así lo que queremos, es como guardar un saco de piedras debajo de una alfombra, más tarde o más temprano la persona tropieza, cae, se percata de que el saco está ahí y como se ha echo daño su reacción puede ser peor. Esconder, justificar, engañar, hace que la perdida se produzca igualmente con más dolor aun si cabe, como ocurre al tropezar y caer, pues de echo caen muchas cosas y cuando caen pueden o no volverse a levantar, pero en cualquier caso no será como antes. Hay engaños que son como las hojas en otoño, las que han caído no vuelven al árbol.
A veces nos hablan con educación y con respeto y como no nos interesa oír lo que nos están diciendo nos incrustamos con más fuerza la máscara que se convierte en un yelmo, lo acompañamos de la espada y el escudo y nos perdemos aun más a nosotros mismos.
Hay quienes se identifican tanto con su máscara, con su auto engaño, se sienten tan cómodos o se convencen tanto de que ya no ahí otro camino, que forma parte de su propio rostro y de su propio ser y como ocurría en aquella película titulada precisamente "La máscara" de Jim Carrey, hay un momento en que arrancársela se hace muy difícil.




Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"No se trata de olvidar, ni ocultar, se trata de sanar. Lo que se entierra hecha raíces y crece por algún lado, para bien o para mal"

¿A que tienes miedo?


Ilustración de Rosa de Soto (Ángel Bemol) todos los derechos están reservados

"A pesar de que tenemos alas para volar sobre él, tememos saltar hacia nuestro abismo."

El mundo entre arcenes y carreras

Vivimos entre la inmediatez y la anticipación, entre mejor "lo dejo para mañana" o "el quizá algún día", llega la hora de llenar vacíos y nos cuesta una barbaridad hacerlo estando "presentes" y puedo decirlo claramente y con propiedad pues también he pasado por ahí. Tal vez consigue que me vaya salvando, la creatividad.
Admitir todo aquello que nos bloquea o nos distrae, lo que nos hace estar en un estado de inquietud y ansiedad constante es dar un gran paso. Y en este mundo en el que vivimos, excusas y motivos que nos bloqueen o nos distraigan podemos encontrar muchos.
A la contra, la angustiosa necesidad de llegar cuanto antes, de conseguirlo cuanto antes, es el caldo de cultivo de los abandonos prematuros y las frustraciones.
Tanto si nos fabricamos excusas, obstáculos, así como si vamos como los burros con orejeras o como los toros sin tener en cuenta lo que hay delante, detrás y a los lados, y voy sea como sea y con lo que sea, nos alejamos igualmente del camino verdadero. El primero nos deja constantemente esperando en el arcén y el segundo yendo tan rápido y con tanta ansia que no disfrutamos del paisaje.
Pero admitamos y solucionemos cada cosa de una en una, sin prisa pero sin pausa, sin ansiedad ni expectativas.
Por ejemplo ¿Necesitéis que esté constantemente por aquí?, ¿Necesitáis consumir todo lo que hay por aquí?, ¿La dosis cada poco tiempo?, ¿Lo necesitáis?
Lo siento, cada estación tiene su proceso y la sombra tiene sus momentos de hibernación y gestación en silencio para cuando le toque salir a la luz, como las mariposas.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"La oscuridad gesta lo que será luz en primavera"

Vacios llenos de posibilidades

¿Que pasa con el vacío, la soledad, el silencio?, ¿Porque puede llegar a inquietar tanto? Una de las cosas interesantes que he observado dando clase de pintura es el miedo o la indecisión ante el lienzo, al espacio en blanco, como un profundo abismo, a pesar de que en este es blanco y por lo general los abismos son negros, oscuros, lo cual me hace recordar un libro de José Saramago, "Ensayo sobre la ceguera", los ciegos de esa novela no veían oscuridad sino luz, lo que había frente a sus ojos era un velo blanco. Hay oscuridades que tienen mucha luz, tanta, que da más miedo si cabe mirarlas por si nos deja ciegos.
El miedo al lienzo, al espacio en blanco, al vacío, es semejante al pánico escénico, miedo a la responsabilidad que hay frente a nosotros. De repente nos encontramos con un espacio que pensamos tenemos que llenar, con nuestras ideas, con nuestra presencia, y cultural y socialmente nos han echo creer que no debemos ser grandes, que no tenemos derecho a brillar. A veces ese miedo es a que se pueda manifestar, no la luz, sino alguna de nuestras escondidas sombras, defectos, imperfecciones, inseguridades que aun no estamos preparados para ver reflejados y plasmados.
Pero el mundo necesita cada una de las luces que portamos, no importa el tamaño, ni la intensidad con la cual se empiece, pues como las velas, una luz, por diminuta que parezca, puede encender otra.
En esta oscuridad de la que hablo hay implícita una pequeña luz, algunos lo denominan don, si confías en el fluir de la vida, en la sabiduría del universo, se presentan ante ti las situaciones para que esa luz crezca, se desarrolle y vaya ganándole más espacio a la oscuridad.
El lienzo, la hoja en blanco, el escenario es un lugar donde se crean y desarrollan mundos, los tuyos. Mundos llenos de posibilidades.


Imagen creada por Rosa de Soto (Ángel Bemol) 

"Tu mayor miedo solo oculta tu mayor don. Atrevete a descorrer el velo y a mirar tras el espejo."


Otro nuevo renacimiento

Quedó atrás otro solsticio de invierno y otra celebración de la natividad, ahora nos queda haber liberado lo que consideremos debemos liberar y si no es así aun estamos a tiempo hasta el nuevo año, que no es otra cosa que un nuevo ciclo y toda etapa o viaje nuevo, necesita aligerar peso por un lado y hacerse de herramientas nuevas para esa etapa o viaje. Del mismo modo que la naturaleza entra en sus ciclos de renovación, de muerte y renacimiento, como parte  de ella que somos, también estamos conectados a esa energía, aunque a veces no se entienda, o no seamos conscientes de ello. Fluir con esa energía de renovación y cambio permite que todo lo que tiene que llegar y cuando tiene que hacerlo llegue.
Nuestros ancestros lo sabían muy bien, estaban conectadas con la naturaleza y fluían con las estaciones y su energía, sabían cuando era el momento para plantar, sembrar, dar fruto y cuando había que tomarse el tiempo de hacer limpieza, de recolectar o dejar las cosas como estaban, reposando, hasta la próxima estación, hasta el próximo ciclo.
En este tiempo de invierno donde todo reposa, donde se gasta menos energía, es tiempo de recoger y tirar lo que se libero en nuestro ciclo otoñal, es tiempo de gestar, es tiempo de poner orden y plantar lo que esperamos que florezca y de sus frutos en primavera. Es pronto para rendirse. Las oportunidades existen tras cada invierno.


¡FELIZ RENACIMIENTO!



Un Ángel Bemol poético

Si, llevo varios días desaparecido, tenía que ayudar a mi creadora que ha estado algo ocupada con dos recitales poéticos y una exposición que ha tenido. A parte de alguna musa tiene la suerte de contar también con un Ángel Bemol para inspirarse y como premio aquí estoy formando parte de los marca páginas que se encargaron para regalarlos en uno de los recitales poéticos que se hicieron, felicitando a su vez la navidad a los asistentes, ¿que sería de la navidad sin un ángel? . . . aunque sea bemol.



Fotografía de Lola Díaz (todos los derechos reservados)

Somos caminantes

Cuando se identifica y se asume el camino hay que andarlo aunque este tenga tramos de umbría o partes con luz, aunque en un momento dado se vea azotado por tormentas o se encuentren obstáculos en él. Cuando se escoge un camino hay que recorrerlo, nosotros somos el camino, el día, la noche, la luz y la umbría, el frío y el calor, la tormenta y la calma, también el obstáculo y la pendiente.


Obra plástica de Rosa de Soto (Ángel Bemol) todos los derechos están reservados

"Humildemente asumo que también estoy en el camino, que lo distinga no implica que deje de recorrerlo." 

Sobre la ausencia



Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)

"Los demonios no son ángeles caídos, son ángeles perdidos."

La historia de un Ángel Bemol





Ilustración y cuento de Rosa de Soto (Ángel Bemol) todos los derechos reservados

Os lo dejo también aquí debajo por si no se lee bien:


CUENTO DE UN ÁNGEL BEMOL

Erase una vez un ángel al que le gustaba mirar las estrellas, siempre estaba sentado en la nube más alta, con el tiempo aprendió a entender su lenguaje, a identificarlas, sabía cuándo una moría y aparecía otra nueva, no le importaba estar rodeado de esa oscuridad nocturna pues solamente veía las estrellas. Un día fue a hablar con Dios:

- ¿Hay algún otro lugar en el universo donde se puedan ver estrellas en medio de la oscuridad? - Le preguntó

- Si, lo hay. - Contestó Dios.

- Me encantaría conocer ese lugar. - Le dijo el ángel.

- Te advierto que esa luz de la que hablo, no se encuentra tan a la vista como las de estas estrellas y no siempre te será fácil verla. - Le explicó Dios.

- No importa. - Dijo el ángel. - Quiero saber de ella.

Entonces Dios envió al ángel a la tierra, como un ser humano más, le quito las alas y le borró su memoria de ángel. Rió, lloró, amó, sufrió, cayó, se levantó, se equivocó, decepcionó y fue decepcionado, sintió miedo, confusión, incomprensión, buscaba la soledad y el silencio. En la noche a veces miraba al cielo con sus ojos de humano y en las estrellas encontraba algo que le resultaba familiar, aunque no sabía muy bien el que, ni porque. 
Un día conoció a alguien muy especial que le hizo recordar quien era en realidad, dándole un nuevo nombre, Ángel Bemol, él a su vez descubrió una luz y a un ser también mágico en esa persona, luego se dio cuenta de que podía hacer lo mismo con otros, que podía descubrir donde estaba la luz en medio de la oscuridad, estaba en cada ser que se encontraba en su camino, aunque ni ellos mismos fuesen conscientes de ello.

Venimos de la oscuridad

Dicho así es posible que suene algo inquietante, lo sé, pero tiene su lógica bien explicado. Imagina una semillita en la tierra, se pueden aplicar otros ejemplos, el ave en el cascarón, el bebe en la tripita de su mama, la idea dentro de la cabeza. La tierra, el huevo, etc. es ese útero, cada cual en su versión, que acoge, protege y gesta todo aquello que ha de crecer, en él hay oscuridad y silencio pues sin ambas cosas nada puede desarrollarse como es debido.
La madre tierra, el huevo cósmico, el útero materno, la imaginación y creatividad, ¿te resultan inquietantes estos términos? Seguro que no y sin embargo todos están emparentados con lo oscuro.
Eres un ser creado en la oscuridad que se dirige hacia la luz y porta la luz.
Espero haber conseguido que veas la oscuridad de otro modo.


Imagen digitalizada basada en una obra de Rosa de Soto (Ángel Bemol)